¿Por un voto aconfesional?
diciembre 14, 2006
José María Prieto, vecino de Pozuelo de Alarcón, presentó ayer una denuncia contra la mesa electoral en la que le correspondía votar. Al parecer la causa de todo no es otra que la vestimenta del presidente de esta: un sacerdote ataviado con alzacuellos y crucifijo.
Ciertamente es muy triste que esto suceda en nuestro país. Jamás hubiera imaginado que la forma de vestir de determinadas personas pudiera influir en el voto de tantos ciudadanos. Quizá lo mejor sea imponer un uniforme para que todos los luzcamos el día de las elecciones. De esta manera no existiría ningún problema de coacción de la libertad de elección ajena.
¿Y qué me dicen del mal gusto del presidente de la mesa? De negro y con un inmenso collar. Salta a la vista que está completamente al margen de la moda y del buen gusto que queremos imponer a los habitantes de este país. Si quiere vestir de esa manera que lo haga en su casa -¿no?- pero que no atente contra la libertad de los demás.
Si se les libera de sus responsabilidades civiles se les tacha de privilegiados, y si se les obliga a cumplirlas tampoco quedamos contentos porque el Estado debe ser aconfesional. Tienen toda la razón, –lo escribo con mayúsculas- Estado Aconfesional, que no ateo. Usted sea lo que quiera, pero a ese pobre sacerdote que cumple con sus deberes de ciudadano déjele vivir en paz su fe. En definitiva: por favor, no imponga el ateísmo como religión oficial del Estado.